Deje a un lado la excesiva necesidad de ser usted

Uno de los peores hábitos que puede tener un líder es excusar su comportamiento con argumentos como "¡Es que yo soy así!".

Deje de aferrarse a malos comportamientos porque cree que son esenciales a su forma de ser.

En vez de insistir en que no puede cambiar, piense cómo estos comportamientos dificultar el éxito de quienes lo rodean.

No piense en estos comportamientos como rasgos de su personalidad sino que como posibilidades de mejoramiento.

Estará sorprendido por lo fácil que es cambiar cuando compruebe que esto lo ayuda a triunfar.